Esta plataforma digital busca el desarrollo de modos de producción teórica colectivos, en discusión abierta, y al margen del formato de la ponencia o del artículo académico. Es un proyecto que intenta abarcar la totalidad del pensamiento contemporáneo con particular atención a sus registros políticos y genealogico-políticos. Es un proyecto público que admite entradas directas en castellano, italiano y portugués, y en traducción desde cualquier otra lengua. Todos los textos que se publiquen en él, al margen de los ofrecidos en las secciones de Comentarios o en el Forum general, serán arbitrados por un colectivo de tres personas.

La autonomía del sujeto humano –su capacidad de auto-legislación exhaustiva, su voluntad de no obedecer sino a sí mismo– es un postulado ilustrado cuya crítica parecería hundir la posibilidad misma de libertad efectiva. Pocas teorías políticas comprometidas con la posibilidad de pensar la democracia más allá de su formalización liberal pueden permitirse renunciar a la posibilidad de autolegislación. Proponemos una reflexión sostenida sobre democracia y heteronomía desde la renuncia explícita a toda fijación previa de contenidos. Ni queremos presuponer que la democracia pueda sostenerse como ideal para la república del último humano ni que la noción de sujeto pueda sobrevivir a la caída de la noción de autolegislación. Al mismo tiempo la pregunta que subyace es obvia: ¿pueden pensarse la justicia o la igualdad heterónomamente? ¿Qué es eso "otro" que captura, delimita y ordena? ¿Y cómo puede pensarse históricamente, y cómo para nuestro presente? Proponemos como punto de partida más o menos arbitrario el estudio y la discusión de tres textos polémicos sin buscar acotar o restringir la conversación a sus presupuestos o conclusiones.

Desde 1945, afectados por la experiencia nuclear y el imaginario digital/virtual, parecería que estamos sumidos en la gran era de la uniformidad de las imágenes. Las imágenes nos estarían cegando y nos dejarían en un estado de inmovilidad política: habría muchas imágenes o demasiadas imágenes; demasiadas imágenes de masacres, demasiadas imágenes de exterminios, demasiadas imágenes de humillaciones y de aullidos y de dolor en un mundo en el que, gracias a ellas y a su reiteración estética serial, nos habría vuelto inmunes a una suerte de miseria sobrexpuesta.
Imagen y acción se pregunta precisamente por esta sobreexposición, por esta ceguera, por esta inmovilidad. Ofrecemos leer y discutir algunos textos que apuntan a la posibilidad de repensar la peculiar luminosidad con que las imágenes en nuestro tiempo asumen la continuada presencia de lo inmóvil y vencido: una lectura que pueda quizá recoger el vencimiento sin prevenir ni detener necesariamente la acción de lo político.

¿Cuál es la economía de la vida? ¿Qué relación tiene una economía de la vida con la economía política, basada sobre el valor de uso y el valor de cambio? ¿Es la fuerza vital, o la voluntad de poder, homogénea con la fuerza trabajo? ¿Qué relación establece la vida con el valor, cómo otorga valor la vida: cabe esta relación dentro de una lógica de la utilidad y del uso, o, por lo contrario, nos abre a una dimensión alternativa – una dimensión de lo inútil, de lo inoperativo, del don? Y, por otro lado, ¿es posible pensar de manera diferente acerca del uso que les damos a las cosas? ¿Hay uso solamente dentro de un proceso de producción, o, por lo contrario, verdaderamente hacer uso de las cosas significa salirse de todo paradigma de fabricación y de trabajo? Vida y uso quiere abrir el debate sobre la relación entre biopolítica y capitalismo para individuar lo que en la biopolítica puede exceder a la(s) lógica(s) del capital (es decir, del trabajo asalariado) y abrir el camino a nueva posibilidades de entender el “metabolismo” entre lo humano y lo natural.

Sin dalla sua nascita la psicoanalisi ha dimostrato una vocazione singolare a incrociarsi con l'analisi sociale. Stando a Freud, del resto, la psicologia individuale è sempre al tempo stesso una psicologia sociale, come proprio l'indagine psicoanalitica mette in luce. Ciò spiega l'uso della psicoanalisi che si è fatto, molto presto, in sede di teoria sociale e perfino di pratica politica. Con Lacan, che ha portato a termine la rivoluzione freudiana, la prospettiva si è completamente ribaltata, tuttavia. La psicoanalisi non è più uno strumento tra i tanti dell'analisi sociale, ma pretende di fornire una cornice teorica complessiva all'analisi sociale. La psicoanalisi, dice Lacan, è un discorso. A ciò egli aggiunge che un discorso è ciò che svolge la funzione di legame sociale. Ma la psicoanalisi non è un discorso qualunque in questa ottica: la psicoanalisi è quel discorso che rivela anche la struttura soggiacente a ogni legame sociale, a ogni tipo di discorso. Di qui la sfida lacaniana, che ha cominciato a essere raccolta in questi ultimi anni dai filosofi, la sfida di una rifondazione radicale della teoria sociale e della teoria politica, in direzione di una clinica del legame sociale.

Si el problema de la práctica teórica es el de la distancia que media entre idea y verdad, o entre axioma y efectividad, reducir la distancia es el sueño de la voluntad testimonial. Pero el testimonio no da razón sino que invoca, y al invocar trama un inicio: desde aquí, o más allá de aquí, falla el pensamiento, no hay pensamiento. Si el testimonio es límite del pensamiento, lo es también en el sentido de que pensar piensa siempre un vacío, o de que pensar es al mismo tiempo resistencia y huida con respecto de aquello que puede testimoniarse. Hay un grado cero de la posibilidad de testimonio que es también inicio de la posibilidad filosófica. Testimonio y filosofía se encuentran, pero solo en su recíproco rechazo. Toda coyuntura singular queda así minada, en retirada perpetua de aquello que lo piensa y que no puede sino pensarlo.

La pregunta es si el comunismo puede ser otra cosa que un resto o una resistencia que nos viene del pasado, ya sea nostálgica o criminal; otra cosa también que un futuro utópico que se mantuviera incólume más allá de las vicisitudes de la historia. Proponemos pensar el comunismo en términos ni del pasado ni del futuro, sino en relación con la actualidad del presente como verdad efectiva. El postulado inicial sigue siendo que el comunismo no es un ideal futuro al que la realidad habría de ajustarse, sino el movimiento real que destruye el estado actual de las cosas. De lo que se trata luego es de saber si la destrucción puede dar lugar asimismo a una recomposición.