El siglo diecinueve registró una multitud de imágenes que evidenciaban ya de forma extremadamente tensa la violencia de los movimientos por venir. El siglo veinte a su vez recogió la explosión de esos movimientos y la devolvió en algunas imágenes claves que hablan de fracasos, de inmovilidad: imágenes algunas que se expresaron desde una ominosa luminosidad, oscura y recóndita —las desoladas imágenes del humo en los campos de concentración, el vacío de los desaparecidos de la guerra civil española, argentina, chilena. Y en imágenes otras intensamente luminosas, pero no menos derrotadas —el ángel kleeniano benjaminiano expulsado por la tormenta del progreso y eternamente inmovilizado en su volar; o la eternamente continua explosión nuclear expresada por Dalí en mil variaciones y especialmente en La estación de Perpinyà.
En el vivir del mundo hoy, las imágenes no han hecho sino triplicarse exponencialmente. Desde 1945, afectados por la experiencia nuclear y el imaginario digital/virtual, parecería que estamos sumidos en la gran era de la uniformidad de las imágenes. Las imágenes nos estarían cegando y nos dejarían en un estado de inmovilidad política: habría muchas imágenes o demasiadas imágenes; demasiadas imágenes de masacres, demasiadas imágenes de exterminios, demasiadas imágenes de humillaciones y de aullidos y de dolor en un mundo en el que, gracias a ellas y a su reiteración estética serial, nos habría vuelto inmunes a una suerte de miseria sobrexpuesta.
Imagen y acción se pregunta precisamente por esta sobreexposición, por esta ceguera, por esta inmovilidad. ¿Habría que hacerse cargo del doble proceso que implica, por un lado, el adormecimiento del poder de la imagen por vía de masificación estética y, por otro, el ejercicio de un poder fáctico a través de la sustracción masiva de las imágenes? ¿O habría que encarar la luminosidad misma de esas imágenes?
Ofrecemos leer y discutir algunos textos que apuntan a la posibilidad de repensar la peculiar luminosidad con que las imágenes en nuestro tiempo asumen la continuada presencia de lo inmóvil y vencido: una lectura que pueda quizá recoger el vencimiento sin prevenir ni detener necesariamente la acción de lo político.
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Re:In principio fu WellesMariangela Barretta 3/12/2009 2:53 |
Re:In principio fu WellesMatias 2/12/2009 15:48 |
Re:In principio fu WellesMariangela Barretta 30/11/2009 14:40 |
Re:In principio fu WellesDavide Tarizzo 30/11/2009 11:24 |
In principio fu WellesMariangela Barretta 24/11/2009 7:54 |
Re:Insistente cegueraBenjamín Mayer 5/11/2009 0:31 |
Re:Insistente cegueraFederico Galende 28/10/2009 11:51 |
Re:temblor de vencidosFederico Galende 28/10/2009 11:11 |
Re:Insistente cegueraElixabete Ansa 22/10/2009 20:26 |
Re:Insistente cegueraKaren Benezra 22/10/2009 13:08 |
Re:Insistente cegueraSergio Villalobos 22/10/2009 12:50 |
Insistente cegueraBenjamín Mayer 22/10/2009 11:08 |